Descubre Mancor
Mancor de la Vall está ubicado en pleno corazón de la Serra de Tramuntana, se eleva unos 215 metros sobre el nivel del mar y está conectado por carretera con Inca, Biniamar y Caimairi. De la época islámica proviene el nombre de Mancor, concretamente de la palabra benacor, que en árabe significa: edificio alto de la colina, refiriéndose a Santa Lucía. Otra procedencia podría ser del clan bereber de los Manquir.
Mantiene intacto el encanto de un pueblo pequeño, con apenas 1.500 habitantes censados y una superficie aproximada de 20 kilómetros. El municipio está formado por pequeños núcleos o alquerías; Mancor, Biniarroi, Massanella y Biniatzent, que se remontan a la época de la Conquista por el rey Jaume I.
Rodeado de montañas, cuenta con un pasado que se remonta a la prehistoria, la época musulmana de la que retiene numerosos nombres y topónimos, y la conquista de Mallorca, donde pasa a formar parte del municipio de Selva hasta abril de 1925 en que consigue la independencia que ponen fin a 625 años de dependencia.
Además de un pueblo pintoresco, encontrarás una exquisita oferta de gastronomía local y unas rutas senderistas que te harán disfrutar como nunca de un entorno privilegiado.
¿Qué ver en Mancor de la Vall?
Mancor de la Vall cuenta con un importante legado arqueológico definido los talayots del Clot dels Diners y Conia, el fortificado de Son Boscà defendido por una muralla y la cueva de Montaura, donde los ancestros enterraban a sus muertos y adoraban a su ídolo en forma de toro.
La dominación musulmana deja topónimos como Biniatzent, Biniarroi, apellidos como Binimelis, y elementos arquitectónicos relacionados con la agricultura como las sínies o safareigs.
En el año 1300, el rey Jaime II de Mallorca fundó las villas foráneas y Mancor quedó incluida en el término de Selva. El oratorio de Santa Lucía es una pequeña iglesia medieval en la cima de una colina que data de 1275, y que hasta principios del siglo XVII, fue el centro de culto para los núcleos de Mancor, Biniarroi, Massanella y Biniatzar. Tras varias reformas, se construyó un edificio singular dedicado a actividades espirituales por parte de las congregaciones religiosas que lo han gestionado a lo largo de los años.
En el año 1348 murieron muchos habitantes a causa de la peste negra y ante la imposibilidad de subir a Santa Lucía, los mancorins construyeron la iglesia de San Juan Bautista, a la que adosaron el cementerio.
Ferias y fiestas
Mancor de la Vall rinde culto a San Juan como su santo patrón (24 de junio), fecha en la que se desarrolla un extenso programa de actividades culturales y festivas como verbenas, pasacalles con gigantes y cabezudos, competiciones deportivas, cenas al aire libre en la que participan activamente todos los habitantes del pueblo.
Otra de las citas ineludibles para los amantes y aficionados al mundo de las setas es la ‘Fira de l’esclata-sang i la muntanya’ que se realiza a finales del mes de noviembre y durante la cual, Mancor se convierte en el centro de la micomanía insular. Durante un fin de semana completo, se llevan a cabo exposiciones, bailes populares y actividades diversas por todas las plazas del pueblo, además de un mercado de setas y productos artesanos y de la tierra en el que se pueden encontrar toda clase de especímenes y variedades. Una variada oferta gastronómica elaborada a partir de los hongos como ingrediente principal acompaña los festejos.
Pero los mancorins festejan muchas otras fechas en el calendario; en enero, San Antonio es digno de grandes celebraciones a modo de hogueras, torrades, bendiciones de San Antonio (beneïdes), carrozas y el descenso del cuervo Rasputín.
El desenfreno se desata en Carnaval, a finales de febrero o principios de marzo, cuando los mancorins se disfrazan y recorren el pueblo en singulares procesiones o pasacalles denominados ruas o ruetas. Los festejos finalizan con el tradicional entierro de la sardina, donde los lugareños lloran desconsoladamente por el final de las fiestas de Don Carnal.
Posteriormente, llega Doña Cuaresma para dar paso a la Semana Santa, en la que, con gran devoción, se celebran diversos actos religiosos como el Descendimiento en Son Tomeu, la procesión del Encuentro o el Pancaritat de Santa Lucía que pone fin a la Pascua.
El día de San Jorge (23 de abril), se celebra la feria del libro y en la Fiesta de la Vírgenes (21 de octubre), en épocas pasadas los mozos del pueblo cantaban serenatas a las chicas, las cuales invitan a buñuelos y moscatel a sus pretendientes, actividad que se sigue realizando hoy en día.
Otro de los puntos de encuentro más tradicional, son las ‘matanzas’ del cerdo que se llevan a cabo en casas particulares y que suponen una jornada de trabajo y fiesta en la que se elaboran los embutidos propios de la tierra; sobrasada, butifarrón, longaniza, camaiot, entre otros.